| General Manuel de Jesús Calvar (Titá) |
A mi llegada hoy a Buenaventura supe
que Calvar había trasladado su campamento a Limonar a cuyo lugar me dirigí
llegando a las 12 del día. De Jíquima a Limonar hay ocho leguas. El
campamento de Limonar está situado a la
margen izquierda del río Tana y a 2 leguas de su desembocadura al mar. Llega la
marea hasta ese lugar y tiene baños magníficos de agua salada al subir la marea
y dulce al bajar[1].
En este lugar me reuní como dejo dicho
Calvar, segundo jefe del cuerpo[2]
a mí mando y jefe de la 2a. división. Es el Mayor Coronel[3]
Manuel Calvar como de 49 años de edad, de un carácter franco
y leal y de un corazón de oro. Desde que fui nombrado Jefe de Holguín sirve a
mis órdenes y me une a él una estrecha
amistad. Hacen más de dos años que estamos juntos y nunca la más pequeña nube
ha empañado nuestra amistad. Exacto en el cumplimiento de sus deberes, nunca ha
confundido al amigo con el jefe, obedeciendo siempre mis órdenes con la mayor
puntualidad y el verdadero deseo de cumplir como bueno.
[1] Al parecer, cuando podían, los
mambises disfrutaban los baños de mar. Incluso le dieron a esta actividad un sentido de
esparcimiento que al parecer no tenía antes de la guerra, por lo menos no entre los campesinos y
terratenientes orientales que residían lejos del mar. En la papelería mambisa existen críticas a jefes
militares que disfrutaban de esos baños en lugar de combatir.
[2] Se refiere al departamento oriental
que en ese momento estaba bajo el mando de Calixto García. Al ser destituido Céspedes
en octubre de 1873, el territorio de lo que luego fue la provincia de oriente
estaba estructurado en dos departamentos: El provisional del Cauto integrado
por Tunas, Bayamo y Manzanillo y el Oriental constituido por Holguín, Jiguaní,
Santiago de Cuba y Guantánamo. Entre las medidas que tomó el nuevo gobierno
estuvo la de establecer un solo departamento donde fueron incluidas todas esas
jurisdicciones (como querían los militares).
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