miércoles, 28 de noviembre de 2018

Calixto García Iñiguez - Correspondencia / Carta de 20 de mayo de 1883 dirigida a Fernando Figueredo.



En:Fernando Figueredo Socarrás. “La Revolución de Yara”, pág. 29

Madrid, 29 de mayo, 1883.
SR. FERNANDO FIGUEREDO
Mi querido amigo y buen compañero:
Miembro fundador de la Academia de la Historia de Cuba   
Obtuvo el grado de Coronel en la guerra de 1868.
Con mucho atraso contesto su grata de 1ro de Marzo, debido a enfermedades que he padecido y de las cuales no estoy aun completamente restablecido.
No he recibido el número del El Yara a que Vd. se refiere, lo que no me admira, pues aquí el correo es poco seguro y menos para los que como yo están vigilados. Cuando quiera Vd. enviarme algo que le interese que reciba, diríjalo a D. Juan Castellanos. Fuencarral 90-Pral. Izquierda, y así lo recibiré.
Nadie está en mejor situación que Vd. para escribir la historia de nuestra Revolución[1]: tan pronto en la Presidencia como al lado de los jefes militares, y querido por todos, vio Vd. empezar a formarse el nublado que destruyó en un día nuestros esfuerzos de tantos años.
Nadie mejor que Vd. puede contar las heroicidades de algunos y las miserias de los otros, las pasiones bastardas y las ambiciones de tantos que ya tenían por seguro el triunfo y olvidaban combatir a los godos por hacerlo a sus compañeros.
Pero reconociendo en Vd. grandes dotes para escribir la historia de nuestra Revolución, permítame que le diga que es tarea muy pesada la que se impone.
¿Podrá el Coronel Figueredo, ayudante de Céspedes y amigo de los Generales Gómez, García, Calvar, Díaz, etc., hacer justicia a todos, es decir alabarlos cuando lo merezcan, para acusarlos severamente por las muchas faltas que cometieron?
Debe Vd. hacerlo, que si de momento muchos creemos injustas sus acusaciones, al fin nos convenceremos de que las merecimos, y sobre todo, tenga Vd. presente que Vd. escribe para los que han de hacer la Independencia de Cuba y que a ellos debe Vd. enseñarles los escollos con que nosotros tropezamos, para que los eviten.
No tema Vd. acusarnos y pintarnos como fuimos, con nuestros grandes defectos y con nuestras pequeñas virtudes. La posteridad dispensará los primeros y sólo recordará las segundas, teniendo en cuenta que hemos sufrido bastante para merecer el perdón.
Haga presente mis afectuosos recuerdos a su familia y a todos los amigos de ésa, en particular a Poyo y a su esposa y niñas, y Vd. reciba un buen abrazo de su compañero y amigo.

CALIXTO G. IÑIGUEZ


[1] Esta carta de Calixto es respuesta de una de Figueredo en la que le pide su opinión sobre su deseo de escribir la historia de la revolución cubana de 1868.

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