Hoy he acampado en Jáquima, habiendo
salido de Naranjo (4 leguas). En Jáquima hay abundancia de agua, forraje y no
faltan reses, bien que reses las hay en todo Camagüey, a lo que se debe que sea
en ese distrito más fácil la guerra por encontrarse recursos para la
alimentación que en Oriente son escasísimos, hasta él grado de que es
indispensable para aprovisionar la fuerza ir a los campamentos enemigos y
comprar con sangre los alimentos[1].
Esta desventaja ha sido compensada, a
mi entender, con haber hecho también para los cubanos que viven con los
españoles, tan penoso y miserable estado que no les queda otro recurso que
venir a nuestras filas a lo que se agrega que el continuo batallar de las
huestes, lo que ha hecho del soldado de Oriente un titán, para el que no es
trabajo pelear a todas horas y hacer marchas increíbles, transportando en las
espaldas enormes cantidades de boniatos que es lo que constituye su diaria
comida y jutías como única carne, cuando aparece, que no es muy a menudo pues
hay grandes zonas en Cuba y Holguín donde no se encuentra una[2].
La que constituye la fuerza de
Camaguey es su valiente y bien organizada caballería, que gracias a su excesivo
arrojo ha logrado hacerse respetar de los españoles. Hasta el grado de no
aceptar estos combates con nuestra caballería, aunque sean superiores en
número. Su infantería [la de Camaguey] no iguala ni con mucho a la caballería,
debido sin duda a no prestarse tanto el terreno como en Oriente para utilizar
esa arma, pues en su mayor parte se componen los campos de Camaguey de grandes
sabanas, donde una infantería indisciplinada[3]
como la nuestra, no puede batirse con la española que a su disciplina añade su superioridad numérica y
la abundancia dé recursos de guerra que posee, con lo cual le es fácil arrollar
nuestras mal pertrechadas fuerzas[4].
No es así, por cierto, en Oriente, que
lleno de comarcas montañosas su territorio, hace que sea imposible al enemigo
penetrar por ellas, y cuando lo intenta paga cara su audacia, pues recibe los
fuegos de nuestros infantes desde el bosque sin poder a veces ver de donde les
viene la muerte[5].
[1] Los asaltos a poblados se
convirtieron en una de las acciones mas comunes de los mambises en el oriente
de la isla, al extremo que Ignacio Mora dejo en su diario una afirmación muy
parecida a la de Calixto: “Comer cuesta algunos hombres”.
[2] El boniato ofrecía una ventaja
sobre los demás tubérculos pues es una cosecha que da sus frutos relativamente
rápido.
[3] Este criterio de considerar como
indisciplinada a la infantería oriental es en extremo interesante. No existe
hasta el presente un estudio sobre los conceptos de disciplina de los mambises,
que era un ejército que no contaba con logística y que en no pocas ocasiones
cada soldado debía de buscarse el sustento y la cobija como pudiera. Además
donde las dispersiones eran frecuentes y también lo era que los insurrectos
operaran en reducidas partidas, los conceptos de disciplina debían de ser muy
diferente del de los ejercito regulares.
[4] Parece que pese a la presencia de
experimentados militares extranjeros y la dura escuela de la guerra, nunca el
ejército libertador en oriente alcanzo un alto grado de disciplina. Hay
diversos testimonios al respecto. Realmente el tipo de guerra irregular, de
frecuentes dispersiones, el no contar con una logística regular y tener cada
mambí que buscar por su cuenta la alimentación no ayudaban a conformar una
disciplina estricta. Aunque podíamos preguntarnos si se podía establecer en él
un tipo de disciplina tradicional. Incluso nos surge una nueva interrogante
¿Hasta que punto esa “indisciplina” no era
una disciplina guerrillera? Pese a lo
antiguo que es la guerra irregular y lo frecuente que se recurre a ella, la
historiografía no ha llegado a crear una metodología para su estudio. En
general muchos de los estudios de
historia militar se hacen con un concepto de ejército regular.
[5] Este análisis de Calixto sobre el
papel de la geografía en la guerra y las características de las fuerzas de
Oriente y Camagüey es en extremo interesante y original. El general
intelectualiza realidades geográficas muy diferentes y de gran influencia,
incluso, en cierta forma determinantes en la elaboración de la táctica mambisa.
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