martes, 20 de noviembre de 2018

Calixto García Iñiguez - Diario / 15 de febrero de 1874



Hoy he acampado en Jáquima, habiendo salido de Naranjo (4 leguas). En Jáquima hay abundancia de agua, forraje y no faltan reses, bien que reses las hay en todo Camagüey, a lo que se debe que sea en ese distrito más fácil la guerra por encontrarse recursos para la alimentación que en Oriente son escasísimos, hasta él grado de que es indispensable para aprovisionar la fuerza ir a los campamentos enemigos y comprar con sangre los alimentos[1].
Esta desventaja ha sido compensada, a mi entender, con haber hecho también para los cubanos que viven con los españoles, tan penoso y miserable estado que no les queda otro recurso que venir a nuestras filas a lo que se agrega que el continuo batallar de las huestes, lo que ha hecho del soldado de Oriente un titán, para el que no es trabajo pelear a todas horas y hacer marchas increíbles, transportando en las espaldas enormes cantidades de boniatos que es lo que constituye su diaria comida y jutías como única carne, cuando aparece, que no es muy a menudo pues hay grandes zonas en Cuba y Holguín donde no se encuentra una[2].
La que constituye la fuerza de Camaguey es su valiente y bien organizada caballería, que gracias a su excesivo arrojo ha logrado hacerse respetar de los españoles. Hasta el grado de no aceptar estos combates con nuestra caballería, aunque sean superiores en número. Su infantería [la de Camaguey] no iguala ni con mucho a la caballería, debido sin duda a no prestarse tanto el terreno como en Oriente para utilizar esa arma, pues en su mayor parte se componen los campos de Camaguey de grandes sabanas, donde una infantería indisciplinada[3] como la nuestra, no puede batirse con la española que a su  disciplina añade su superioridad numérica y la abundancia dé recursos de guerra que posee, con lo cual le es fácil arrollar nuestras mal pertrechadas fuerzas[4].
No es así, por cierto, en Oriente, que lleno de comarcas montañosas su territorio, hace que sea imposible al enemigo penetrar por ellas, y cuando lo intenta paga cara su audacia, pues recibe los fuegos de nuestros infantes desde el bosque sin poder a veces ver de donde les viene la muerte[5].
 


[1] Los asaltos a poblados se convirtieron en una de las acciones mas comunes de los mambises en el oriente de la isla, al extremo que Ignacio Mora dejo en su diario una afirmación muy parecida a la de Calixto: “Comer cuesta algunos hombres”.
[2] El boniato ofrecía una ventaja sobre los demás tubérculos pues es una cosecha que da sus frutos relativamente rápido.
[3] Este criterio de considerar como indisciplinada a la infantería oriental es en extremo interesante. No existe hasta el presente un estudio sobre los conceptos de disciplina de los mambises, que era un ejército que no contaba con logística y que en no pocas ocasiones cada soldado debía de buscarse el sustento y la cobija como pudiera. Además donde las dispersiones eran frecuentes y también lo era que los insurrectos operaran en reducidas partidas, los conceptos de disciplina debían de ser muy diferente del de los ejercito regulares.
[4] Parece que pese a la presencia de experimentados militares extranjeros y la dura escuela de la guerra, nunca el ejército libertador en oriente alcanzo un alto grado de disciplina. Hay diversos testimonios al respecto. Realmente el tipo de guerra irregular, de frecuentes dispersiones, el no contar con una logística regular y tener cada mambí que buscar por su cuenta la alimentación no ayudaban a conformar una disciplina estricta. Aunque podíamos preguntarnos si se podía establecer en él un tipo de disciplina tradicional. Incluso nos surge una nueva interrogante ¿Hasta que punto esa “indisciplina” no era una disciplina  guerrillera? Pese a lo antiguo que es la guerra irregular y lo frecuente que se recurre a ella, la historiografía no ha llegado a crear una metodología para su estudio. En general muchos de los estudios  de historia militar se hacen con un concepto de ejército regular.
[5] Este análisis de Calixto sobre el papel de la geografía en la guerra y las características de las fuerzas de Oriente y Camagüey es en extremo interesante y original. El general intelectualiza realidades geográficas muy diferentes y de gran influencia, incluso, en cierta forma determinantes en la elaboración de la táctica mambisa.

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