martes, 20 de noviembre de 2018

Calixto García Iñiguez - Diario / 5 de febrero de 1874



Pasé a Sevilla, limite de Oriente y entré en Camaguey acampando en Buenaventura (1 ½  legua). El campamento que acabo de dejar, San Diego, es bastante bueno, tiene aguada fértil y mucho forraje, aunque hoy, a consecuencia de la seca, se ha quemado toda la guinea[1] y esta escaso el pasto. La posición es buena y el  monte abundante en miel y jutías. La vianda está a dos leguas.
En este punto he pasado seis días y ha reinado la abundancia. Las fuerzas se han restablecido algo de las fatigas sufridas en la larga marcha que traíamos.


[1] Un tipo de hierba muy común en los potreros y sabanas cubanas de la época. En la época de seca es altamente combustible

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