martes, 20 de noviembre de 2018

Calixto García Iñiguez - Diario / 25 de febrero de 1874



Los pozos se han agotado, lo que me hace imposible permanecer en las Lajas por más tiempo, me dirigí a los Charcos; pero no pude  acampar en este lugar por haber quemado los potreros[1].
Por los Charcos pasa al trazado de la nueva trocha que están tirando los españoles, desde el Bagá a la Zanja, ya tiene construida la mitad y es probable concluyan el resto en este año[2]. Si hacen esto, nos darán mucho trabajo, pues interrumpirán las comunicaciones entre Oriente y Camaguey. Algunos esperan que si nuestras fuerzas, invaden Las Villas se paralice la trocha a que me refiero, más, también es posible que aceleren los trabajos en esta trocha que sería una nueva dificultad para socorrer a la fuerza invasora, caso, que se lograra la invasión y la haría más difícil si el plazo no se lleva a cabo.
Acampe en El Lavado.
 

[1] Entre las medidas tomadas por los españoles para combatir la insurrección estaba el intentar destruirles los medios de subsistencia a los cubanos. Era común que quemaran el pasto y destruyeran los sembrados. Por su parte, el ganado que no podían  trasladar a sus campamentos y poblados era inutilizado o sacrificado y las edificaciones que no podían ocupar y sostener las destruían.
[2] Esta trocha que debía de separar a Oriente de Camagüey nunca se acabo de construir.

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