A punto estuve hoy de haber sufrido un
fracaso de consideración. El Campamento de la Dichosa no me gustó pues
además de no tener forraje tenía que poner muchas avanzadas para cubrirlo por
lo que determine trasladarme al Pilón. Al efecto me adelanté con mis ayudantes,
dejamos a Calvar encargado de la
Columna. No bien había de llegar al Pilón, cuando me avisó mi
ayudante que se veía fuego a alguna distancia por mi retaguardia. No dudé que
sería con la Columna por lo que retrocedí a escape y en el camino encontré el
parte de que la caballería enemiga había derrotado mi fuerza apoderándose de 20
mil cápsulas que conducían. Esta noticia me causó tal efecto que corrí al lugar
de la acción con intención de hacerme matar si así había resultado[1].
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| Teniente Coronel Juan Rius |
Afortunadamente poco más adelante
encontré al oficial encargado de la custodia del parque que me dijo que lo
había salvado todo. He aquí lo que pasó. Atravesaba la Columna la sabana del
Ciego, a tiempo que una fuerza española considerable habiéndonos reconocido
lanzó a la carga sobre mis infantes como 100 caballos. La rapidez de este
movimiento hizo que en los primeros momentos se introdujera algún pánico en los
cubanos; pero rehechos a la voz del Mayor Calvar, Teniente Coronel Riuz[2]
y otros se apoyaron en un guamal y rompieron sobre la caballería tan certero
fuego que los hicieron retroceder a escape a apoyarse en su infantería. Avanzó esta durando la pelea
como dos horas, a cuyo tiempo ordené la retirada de la fuerza tomando posiciones
para esperar al enemigo, los que no se atrevían se a avanzar.
[1] Interesante razonamiento que hace
Calixto de estar dispuesto a morir para no pasar por la vergüenza de haber perdido el
parque. Si analizamos que unos meses después, en septiembre de se año, lo intento realmente
podíamos preguntarnos si aquel fue un gesto muy individual de su forma de actuar y pensar o estaba en
un trasfondo colectivo de los mitos heroicos creados por los insurrectos. Durante muchos años se
afirmo y fue creído y aceptado como un gesto de valor que Carlos Manuel de Céspedes y Julio
Grave de Peralta se suicidaron para no
caer prisioneros del enemigo. Un estudio, que no se ha
realizado todavía, sobre las mentalidades de los mambises, quizás nos revelen matices
interesantes sobre asuntos como este del suicidio que han tenido un peso importante en la vida política
cubana.
[2] Juan Rius Rivera. Nació en
Mayagüez, Puerto Rico, el 26 de agosto de 1848. Llegó a Cuba en la expedición del barco Anna. Estuvo en
las filas mambisas hasta el final de la contienda. Combatió en la guerra de 1895 donde alcanzo
el grado de mayor general. Falleció en Honduras el 20 de septiembre
de 1924.

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