Tomado
de Aníbal Escalante
Condensado por César Hidalgo Torres
Condensado por César Hidalgo Torres
Ante
la orden precisa recibida por Calixto García de regresar a la región oriental, disciplinado como siempre lo
fue, el flamante nuevo Jefe del Departamento Militar de Oriente, se despidió de
los funcionarios del Gobierno y se puso en marcha.
Una
semana después de no detenerse más que para lo necesario, el general Calixto
García ya había cruzado el territorio de Tunas y en 16 de mayo (1896) alcanzó
las riberas del Cauto. Esa noche pernoctó en la finca La Mula, situada en la
margen izquierda del caudaloso río y ya dentro del término municipal de
Jiguaní, cuyas tierras les eran sumamente conocidas. Por no reunir aquella las
condiciones estratégicas necesarias y queriendo darle a sus hombres un buen
descanso, en recompensa a las marchas forzadas que habían tenido que rendir
durante los días anteriores, el general trasladó su cuartel a la finca La Yaya,
sobre el mismo río Cauto.
Y
como en el nuevo campamento abundaban los víveres y el ganado, estuvo allí
acampado por varios días. Cuando ya hubo recobrado el vigor de sus hombres y de
la caballería, determinó hacer una incursión por los alrededores de Jiguaní con
la que daba al enemigo la oportunidad de enterarse que su viejo contrincante se
hallaba sobre el terreno, listo para recomenzar sus obras de antaño.
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